jueves, 24 de junio de 2010

Toy Story


El viernes pasado fui a ver el final de una historia que en verdad significó mucho para mí cuando era una niña. He de confesar que, como muchos, iba con miedo de que esta última entrega resultara ser un fiasco. Sin embargo, las ganas de saber qué sucedería con Andy, Woody, Buzz y compañía me convencieron.

La verdad es que valió mucho la pena. Obviamente los efectos especiales son mejores que los de las dos primeras cintas. Basta decir que hay 24 cuadros por segundo y un cuadro en promedio toma seis horas para procesar. Aunque, si incluye muchos elementos y simulaciones, puede tomar hasta 90 horas.

La trama está muy bien pensada. El director, Lee Unkrich, ha dicho que uno de los retos a los que se enfrentaron fue el argumento de la película pues querían que éste fuera convincente y vaya que lo lograron. La historia tiene momentos tiernos, chistosos, tristes y de acción. Es inevitable sentirse identificado con Andy. Creo que quienes vimos las primeras dos partes cuando se estrenaron ya dejamos de jugar con nuestros juguetes y, por lo mismo, sabemos qué se siente no tener ni idea de qué hacer con ellos. Por una parte, reconocemos que ocupan espacio y no tiene sentido tenerlos ahí arrumbados. Por otra, desprendernos de ellos es difícil porque significan algo más que meros objetos. La mayoría opta por regalarlos a alguien que los cuide. El problema es encontrar a ese alguien.

Los personajes son de lo mejor. Además de los clásicos Woody, Buzz, Jessie, Ham, los señores Cara de Papa, Rex y los marcianitos de Pizza Planeta, tenemos a: un indefinido Ken, un no tan bueno oso Lotso, un lindo Señor Espinas, Bebote, Trixie, Telefonito, entre otros.

Los invito a ver esta grandiosa cinta que les hará revivir su niñez. Créanme que no se arrepentirán.

lunes, 14 de junio de 2010

El Mundial

El otro día estaba leyendo en el periódico Reforma unas cifras acerca de Sudáfrica que me parecieron interesantes:

* Cada día, mil 500 habitantes de Sudáfrica se contagian con el virus del sida.


* Si bien esta nación tiene un PIB que equivale a un cuarto del de todo el continente africano, sólo un 20% de la mayoría blanca acapara la riqueza.


* A pesar de que el gobierno destina 4% del PIB nacional a planes de desarrollo, en 2009, 49% de la población vivía con menos de dos dólares al día.


* El 60% de la población no tiene electricidad y el acceso al agua potable es restringido.


* Amnistía Internacional denunció que Sudáfrica gastará en el Mundial cuatro veces más de lo que invertirá contra el sida entre 2010 y 2011. Cabe aclarar que el 18% de la población sudafricana entre 15 y 49 años está infectada y que sólo el 40% de los adultos que necesitan tratamiento tienen acceso a los medicamentos.

Y así podemos seguirle porque el sida no es el único problema que aqueja a la nación africana. El desempleo afecta a 23.6% de la población en edad productiva, según el Banco Mundial. Algunos estudios indican que la mayoría de los desempleados nunca han tenido un trabajo en su vida.
No es que yo sea la Grinch del Mundial y quiera acabar con la felicidad y la convivencia que esta justa produce. Sin embargo, sí me produce cierto conflicto conocer estas cifras. En parte, me cuestiono sobre hacia dónde vamos como sociedad. Preferimos desentendernos de los pobres y emplear el dinero en eventos cuya función primorcial es enriquecer a unos cuantos. Sé que la gente lo espera con ansias y que los sudafricanos están encantados porque se generarán empleos y habrá una gran entrada de capital a su país. Sin embargo, creo que un gobierno en las circunstancias que he descrito debería más bien invertir esos millones en educación, trabajo, transporte, etc. ¿No lo creen?